martes, 23 de julio de 2019

Acerca de los Estereotipos


Por Micaela Bellorio



Desde sus orígenes, el cine ha actuado como un modelo, un medio por el cual jóvenes toman actitudes y estilos de vida de ejemplo, casi como un espejo donde, a partir de una percepción de la realidad, nos miramos para decidir aspectos y pautas de comportamiento. El cine funciona como un medio de educación informal, y en este rubro puede tener sus contras, pero también puede inspirar, aportar valores y provocar en un sentido enriquecedor y positivo.

Los sociólogos Herbert Blumer y Philip Hauser (1933) en su libro Movies, Delinquency and Crime, en parte, analizan lo influenciable que puede llegar a ser el cine y el rol que puede llegar a cumplir en la vida de los jóvenes. Por ello mismo señalan que:

La influencia del cine parece ser proporcional a la debilidad de la familia, la escuela, la Iglesia y el vecindario. Allí donde las instituciones que tradicionalmente han transmitido actitudes sociales y formas de conducta han quebrado (...), el cine asume una importancia mayor como fuente de ideas y de pautas para la vida (Blumer y Philip Hauser, 1933) .

En este sentido, la influencia del cine crece junto con la conformación de los estereotipos impuestos, que afectan cada vez más a los jóvenes. Un estereotipo es la percepción o representación que se tiene sobre una persona o grupo de personas que comparte ciertas características, cualidades y habilidades, y que busca justificar una cierta conducta en relación con determinada categoría social.

Para Walter Lippmann (1964) los estereotipos son procesos de percepción de acuerdo al ambiente social, que hacen más fácil la clasificación o categorización de una persona, o grupo. Asegura que consiste en un mecanismo mental mediante el cual se asigna a cada una de las realidades que percibimos en nuestro entorno una referencia, una imagen mental.

Dichas referencias facilitan la interacción diaria con el entorno, pero también pueden convertirse en fuente de confusión y de discriminación cuando pierden representatividad. Remarca que son los medios de comunicación, los que crean y transmiten estos estereotipos: “el estereotipo no sólo ahorra tiempo en una vida atareada y defiende nuestra posición dentro de la sociedad, sino que tiende a resguardarnos de los desconcertantes efectos de querer ver el mundo estable y en su totalidad” (Lippmann, 1964).

Cuando tenemos estereotipos acerca de alguien, nuestras expectativas hacen que nos comportemos de otra manera con esa persona de lo que lo haríamos. Este ciclo, la profecía autocumplida, genera una confirmación conductual real de nuestras expectativas. Muchas veces sucede que a una persona que se la presiona y encasilla de forma reiterada en un "estereotipo", va a terminar cayendo bajo esas consignas como pasa con una profecía autocumplida.

Si la persona que es siempre categorizada con un estereotipo, empieza a creer en que es eso, en consecuencia, va a actuar de ese modo y los resultados van a condecir con la definición que le dieron.

Los Estereotipos y los Adolescentes

Los estereotipos impuestos por los medios y la moda, suelen afectar principalmente a los jóvenes y adolescentes, quienes luchan y sufren por cumplir con los “requisitos” establecidos.

Con el objetivo de pertenecer y encajar en alguna clase o grupo, hacen lo sea para cumplir con los requisitos necesarios para llegar a establecerse en uno. Así como el cine, las series de televisión son de gran influencia en la imagen y comportamiento que los adolescentes desean proyectar, ya que buscan reflejarse en los personajes de estos programas televisivos.

Algunos de los estereotipos juveniles más frecuentes que se pueden identificar son:
Los populares.
Los nerds.
Los marginados.
Los góticos.
Los apartados.

Estos estereotipos que están presentes todos los días en el hogar del adolescente. A través de los medios de comunicación suelen controlar su manera de verse a sí mismos y ver a los demás, afectando seriamente su comportamiento y su estado de ánimo. Así los estereotipos funcionan como un patrón o modelo de conductas y son representados por los contenidos de la mayoría de los medios de comunicación. Algunos ejemplos son las series o las publicidades, que presentan estereotipos o modelos de personas ideales, con los cuales nos comparamos, o imitamos.

Cuando un estereotipo de personaje es realizado con éxito, los espectadores disfrutan con el personaje, porque este se adapta al modelo, a las imágenes, que tiene el lector en su mente. Y a partir de ahí es que surge el disfrute: justamente cuando el autor ha logrado esa coincidencia entre el personaje literario y el personaje mental de sus lectores.

Es difícil evitar la publicidad, las series de televisión y todo el bombardeo que dice cómo debemos ser y cómo comportarnos, pero sí podemos tratar de ver toda esta información con un sentido crítico, que nos permita identificar esos estereotipos y asumir que son personajes ficticios y que no necesariamente son apropiados para nuestra realidad.

Referencias Bibliográficas:

Lippmann, W. (1964). La Opinión Pública. Compañía General Fabril Editora. Buenos Aires.

Blumer, H. y Hauser, P. (1933). Movies, Delinquency and Crime. The Macmillan Company. New York. Recuperado de: https://archive.org/details/moviesdelinquenc00blum/page/n5