jueves, 28 de febrero de 2013

Ciberbullying: la otra cara de los nuevos medios

Por Julieta Cadavid


Nos permite comunicarnos con nuestros amigos, acceder a información mundial, ver miles de videos subidos por personas que se encuentran en diferentes puntos del globo, facilita la globalización, permite conocer lo que no sabemos… y así podría estar horas enumerando los beneficios de los nuevos medios. Pero, teniendo en cuenta que no es un cuento de hadas, no todo es feliz. Muchos crímenes se cometen mediante estas herramientas. En este caso trataremos sobre el Ciberbullying o Ciber-acoso.

Empecemos por entender rápidamente qué es este nuevo tipo de acoso. Ciber acoso o acoso en línea es el uso de información electrónica y medios de comunicación tales como correo electrónico, mensajería instantánea, mensajes de texto, blogs, teléfonos móviles,y websites difamatorios para acosar a un individuo o grupo, mediante ataques personales u otros medios, y puede constituir un crimen informático. El ciberacoso puede ser tan simple como continuar mandando e-mails a alguien que ha dicho que no quiere permanecer en contacto con el remitente. Puede también incluir amenazas, connotaciones sexuales, etiquetas peyorativas. Esto quiere decir que hay alguien que busca intimidar, acosar, hostigar, agredir y humillar repetidamente a otra persona.

Todo comenzó con el término bullying. Se llama así al acoso escolar y consiste en cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado.

Pero en nuestros tiempos no sólo el acoso se produce entre alumnos de colegios. Hay personas que utilizan los medios para contactarse y conocer personas a las que luego violan, secuestran o agreden. Así fue el caso de una niña de doce años en nuestro país. Ella comenzó a chatear con una persona que dijo tener su misma edad, pero era mentira, él tenía 23 años. Después de entrar en confianza, le propuso encontrarse personalmente. La niña asistió al lugar y allí fue abusada según lo expresó el diario Clarín de Argentina. Impunemente pasan muchísimos casos como estos que, por distintas razones, no salen a la luz.

Existen dos tipos de acosos virtuales. Por un lado, aquel del cual se conoce la procedencia del agresor porque su comportamiento ocurre, también, personalmente. Este es el caso de aquellos chicos que son compañeros y molestan a otro. Eso se continúa en los medios de comunicación. Se los difama en internet o se los llama continuamente para molestarlos. Así ocurre en las tan frecuentes peleas de chicas donde primero existe una amenaza vía internet o teléfono y luego terminan golpeándose y hasta matándose. El acoso escolar "tecnologízado" comparte las características propias del Bullying: es intencionado, se establece una relación asimétrica de control y poder sobre el otro, es repetitivo o continuado.

Por otro lado, existe el tipo de ciber-acoso donde hay un desconocido que hostiga a otra persona. O sea, el agresor abusa del hecho de no tener identidad mediante los medios y los utiliza para enviar e-mail acosadores, amenazas al móvil, grabaciones de persecuciones, fotos manipuladas. Esto genera una impotencia y un sentimiento de inseguridad en la persona acosada. A veces, suele ocurrir que el agresor, después de un tiempo, se presenta ante su víctima cara a cara.

El ciber-agresor se contenta con obtener el poder sobre la otra persona mediante esa agresión, esto es lo que le permite una manipulación sin resistencia. Y tiene un perfil muy marcado. Normalmente son personas con problemas psicológicos que buscan dañar a otros.

En la Argentina, en octubre del 2008, se comenzó a hablar en el Senado sobre el ciber-acoso ejercido por adultos a chicos y chicas. Durante una jornada sobre delitos informáticos se comenzó a tratar el tema de la necesidad de crear una ley que proteja a los niños de los acosadores cibernéticos ya que se llegó a la conclusión que este comportamiento crece a medida que se extiende el uso de internet. Para esto se presentó el proyecto de ley 13-D-09, pero del cual aún no se tienen noticias.

Las redes sociales hicieron que sea mucho más accesible encontrar una “presa”. No solo los pedófilos encuentran en estas redes una motivación. También, los acosadores escolares las emplean, de modo que se han modificado las formas tradicionales de ejercer abusos en las escuelas o bullying. Se realizan grabaciones en los colegios que después son utilizadas como chantaje cuando son subidas a la web.

Pero también existen los buenos de la historia. Han aparecido ciberpolicías para combatir a los agresores. Así, los cuerpos de seguridad nacionales e internacionales disponen de delegaciones especializadas en combatir los delitos de pedofilia y acoso que se producen en la Red. Cuentan con equipos de intervención, de análisis y de investigación en nuevas tecnologías que hacen que cada vez sea más difícil utilizar la Red con estos fines.


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