domingo, 26 de agosto de 2012

Capitalismo Cognitivo

Por Alejandro Ruiz Balza


El presente posteo es un fragmento del artículo publicado por el autor en Revista Complejidad Nro 14 en el que realiza una aproximación integrada a los desarrollos vinculados con la reflexión acerca de las características del Capitalismo Cognitivo para reflexionar en torno al posfordismo y al surgimiento de los capitalismos.

Frente al conjunto de acontecimientos que se presentan bajo la forma de crisis del capitalismo global vale la pena preguntarnos ¿Será esta la última Crisis Financiera Global?¿Se trata de un cambio en el Modo de Producción Capitalista dominante o de un cambio del Sistema Capitalista?

Para dar una primera respuesta general a estas preguntas, entre tantos múltiples interrogantes que se presentan, quizá baste con analizar las acciones tomadas para enfrentar esta crisis para comprobar rápidamente que no hay un cambio alguno de paradigma económico ni ideológico a la vista.

Sintetizando el conjunto de acciones varias veces millonarias encaradas podemos observar que el Estado vuelve al centro de escena para realizar “intervenciones transitorias” que faciliten socializar las pérdidas generadas por la crisis, en especial en los mercados financieros y de capital, reasegurando así la supervivencia de la globalización neoliberal a todo costo, y en modo alguno los pilares del Pensamiento Único han sido puestos en cuestión para avanzar hacia un nuevo orden económico basado en la búsqueda de la equidad social mundial.

En este contexto, resulta clave terminar con la creencia de que el capitalismo tal como lo conocemos es inmortal. Sin un cambio de rumbo habrá cada vez más desigualdad, más pobreza y menos dignidad para todos los habitantes de este planeta.

Por lo tanto, más que restituir la confianza en un sistema que se empeña en arrastrar a todos en su autodestrucción, se impone la reflexión y la reacción crítica frente a las posiciones fatalistas respecto del futuro.

En esta línea los desarrollos llevados adelante por autores como Toni Negri, Maurizio Lazzarato, Carlo Vercellone, Enzo Rulliani, Antonella Corsani, entre otros, vinculados con la reflexión de la Economía Política acerca de las características del Capitalismo Cognitivo resultan de gran interés y aportan un prisma muy interesante para reflexionar en torno al posfordismo y al surgimiento de los capitalismos.

Para comenzar nos parece clave puntualizar que entendemos por Capitalismo Cognitivo: “Concepto que designa el desarrollo de una economía basada en la difusión del saber y en la que la producción de conocimiento pasa a ser la principal apuesta de la valorización del capital. En esta transición, la parte del capital inmaterial e intelectual, definida por la proporción de trabajadores del conocimiento - knowledge workers - y de las actividades de alta intensidad de saberes servicios informáticos, I+D, enseñanza, formación, sanidad, multimedia, software - se afirma, en lo sucesivo, como la variable clave del crecimiento y de la competitividad de las naciones” (Vercellone 2004).

El transito actual al Capitalismo Cognitivo implica, parafraseando a Karl Polanyi, otra gran transformación en el contexto del Sistema Capitalista Global y también de los supuestos clásicos de la Economía Política, tal y como sucedió en el pasaje del Capitalismo Mercantil al Capitalismo Industrial, fundamentalmente en la evolución de la esclavitud y los modos de segunda servidumbre al trabajo asalariado.

Por lo tanto realizar una interpretación en profundidad de este nuevo estado de cosas en el marco del Capital Cognitivo que es permanente y sistemáticamente ocultado por los economistas que forman parte del llamado “mainstream” del pensamiento económico global resulta clave.

También es de vital importancia religar en torno al concepto de Multitud futuros posibles que permitan transformar el actual estado de crisis y desigualdad social, política y económica globalizada.

Se trata de desafíos complejos. Ya no contamos con los partidos políticos ni con las organizaciones sociales tal cual las conocíamos. Las mismas se han vuelto demasiado obsoletas para el desafío por afrontar. Tampoco podemos colocar a las multitudes en relevo o en reemplazo del concepto de pueblo o masa.

Necesitamos entonces construir y deconstruir permanentemente utilizando los escasos espacios de libertad y de experimentación que portan en su diversidad las multitudes para recrear lenguajes, símbolos, innovaciones, relaciones sociales, proximidades que vayan más allá y más acá de la individualidad, regenerando a un tiempo el espacio de lo individual y lo colectivo a partir de una nueva singularidad productiva basada en la cooperación y en la hibridación.

Por este camino, cooperando cognitivamente, contribuiremos a la creación de la democracia como única manera de consolidar el poder de la multitud, espacio que nos proporciona un sujeto social y una lógica de la organización social global/local que hoy hacen posible por primera vez la realización de la democracia capaz de cuestionar todas las formas de soberanía que existen en la actualidad, a fin de poder establecer una verdadera democracia.