sábado, 5 de mayo de 2012

La Diplomacia y la Embajada Virtual

Por María Laura Fernández Pinola

Imagen de la Embajada Virtual de Suecia en Second Life

Con el fin de la Guerra Fría, las profundas transformaciones que se produjeron en el Sistema Internacional nos presentaron el inicio de un nuevo escenario que denominamos Globalización. Esta época, es llamada inadecuadamente Era de la Comunicación. Mejor sería titularla Era de la información, ya que de este modo valoramos la importancia que tiene el contacto cara a cara del emisor y del receptor, que involucra también sus gestos, sus movimientos, sus espacios y su intencionalidad.

Los avances en las Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC) han permitido el acceso masivo al conocimiento y la comunicación instantánea entre diferentes lugares del mundo. El aumento progresivo de la utilización de Internet en los últimos tiempos ha suscitado cambios en las Relaciones Internacionales. Esta extensión de red de relaciones entre los Estados conducen a plantear nuevos interrogantes en el campo del proceso diplomático, especialmente la novedosa propuesta de crear una Embajada Virtual (EV). En el caso de ser posible esto, nos preguntamos cuáles serían las ventajas y desafíos que se presentan para resolver nuestra pregunta central: ¿es deseable?.

En primer lugar, deberíamos esclarecer el concepto. Algunas páginas Web como la perteneciente a la Embajada de Estados Unidos en Colombia, vincula el término a la exposición de algunos videos institucionales sobre el trabajo que realiza su sede. Nosotros tomaremos la definición que creemos más precisa del sitio Diplomacy.edu, para el cual una Embajada Virtual sería la conducción de relaciones diplomáticas entre dos Estados por medio de Internet. A diferencia de una Embajada, la virtual no existe físicamente y su Embajador reside en el propio país al cual representa. Según la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961, Art. 3), las funciones de una misión diplomática consisten en la representación, protección, información y negociación del Estado acreditado ante el Estado receptor. Entonces, es necesario evaluar cómo estas tareas se beneficiarían o perjudicarían al establecer una Embajada en el ciberespacio.

Si exploramos en Internet, hayamos que se ha popularizado la utilización de redes sociales y sitios Web institucionales como un medio importante para ofrecer de una manera más eficaz algunos servicios diplomáticos y consulares. De aquí surge el establecimiento de dos tipos de relaciones en la representación estatal: Embajador-Embajador y Embajador-ciudadano. Con respecto a esta última, en la actualidad es cada vez mayor el interés que los ciudadanos le dan a los acontecimientos internacionales, en gran parte, por el alcance que los medios de comunicación brindan. Por ejemplo, la presencia de las cámaras de CNN en el bloqueo del barco Rainbow Warrior de Greenpeace ante los ensayos nucleares franceses en Oceanía (1985); al igual que sus transmisiones realizadas durante la Guerra del Golfo (1991). Y también, la participación de la agencia de noticias AL-Jazeera sobre la Guerra contra Irak (2003).

Por otra parte, los sitios Web de los Estados acreditados resultan muy beneficiosos para la comunidad académica del mundo. La información que brindan es de gran utilidad, ya que allí se encuentran documentos digitalizados de sustanciosa relevancia: Constituciones, Resoluciones, noticias del momento, información sobre las relaciones bilaterales, acuerdos establecidos, la posición del Estado sobre alguna cuestión particular, etc. Además, proporcionan datos tanto del país representado por la Embajada como por el Estado donde está acreditada. Consideramos que una EV sería de alto servicio para los trámites que los ciudadanos deben realizar, pero es necesario diferenciar estas funciones que son, en realidad, esencialmente labor consular. Así que deberíamos trasladar la propuesta al establecimiento de Consulados Virtuales que agilizarían la actividad burocrática.

Otras ventajas que nos ofrece la innovación tecnológica son la disminución de la distancia y el bajo costo de información. Para los Estados con limitados recursos financieros y humanos es una oportunidad de ser representado a un valor menor que el de tener un Embajador residente. El acceso público a través de telecentros comunitarios ha permitido el incremento de usuarios en países en desarrollo. Lo mismo para el caso en que exista una Embajada por circunscripción; dependerá del lugar que ocupe el país receptor en el interés nacional del Estado acreditante. Con una EV, evitaríamos sucesos como la toma de rehenes de la Embajada de Estados Unidos, ocurrida en Teherán (1979).Y hasta resultaría una herramienta muy eficaz para la Diplomacia Oficiosa y la construcción de textos de negociación oficiosos.

En otro orden de cosas, Harold Nicolson (1) distingue ciertas virtudes especiales que debería tener un Diplomático ideal, entre las cuales enuncia la veracidad y la precisión. Mientras que la veracidad comprende la abstención de incurrir en falsedades conscientes y en evitar la supresión de lo verdadero, la precisión incluye la exactitud intelectual como la moral. Si nos referimos a la función diplomática de informar, la utilización de Internet ayudaría a evitar equívocos (sus mensajes deben estar cuidadosamente redactados) que pueden darse en las comunicaciones verbales, donde es esencial no dejar ninguna impresión incorrecta y corregir el error en el acto. La comunicación, muy importante para el diplomático, consiste en la transferencia y comprensión de información de una persona a otra. Establece con otro u otros un contacto que le permite transmitir una determinada indagación. En ocasiones, el resultado de la comunicación está dado por lo que el receptor comprendió y no por lo que el emisor intentó comunicar. Entonces, resulta delicado utilizar sólo como vía de intercambio el correo electrónico para negociar. El uso de la video conferencia quizás sea menos perjudicial para este fin.

En Internet es posible exponer todo tipo de presentación multimedia: ideas, gustos, pensamientos, opiniones, críticas, fotos, videos, música, etc. Esta información es accesible a todo aquel que posee este servicio. Como en la vida real, el ciberespacio también está expuesto a amenazas. Existe una gran cantidad de formas de violar el contenido de los sitios privados como el correo electrónico personal. Los llamados hackers son expertos en programación y pueden conseguir, de un sistema informático, datos privados de un usuario. El establecimiento de una EV no estaría exento de esta intimidación. Los mensajes transmitidos por la Embajada son muy importantes y no deberían correr el riesgo de ser conocidos por cualquier persona. Aunque su creación es tecnológicamente posible, la inseguridad en el intercambio de documentos y la autenticidad de firmas digitales sugieren inquietud. Es importante destacar que así como la elección del lugar de Sede para el establecimiento de una Organización Internacional está vinculada a un centro de poder, ocurrirá lo mismo con el hosting de las Embajadas Virtuales.

La idea de establecer una Embajada virtual en los países en desarrollo plantea una paradoja: posibilitaría la reducción de costos entre esta alternativa y la de establecer una Embajada física. Pero a su vez este plan requeriría grandes cambios culturales, estructurales y organizativos. Por ejemplo, la necesidad de personal calificado para la tarea hace imprescindible considerar también los costos para la formación de ellos; incluso la incorporación de webmanagers. A excepción de que se crean espacios de acceso compartido, la misma desigualdad en el interior de estos países ocasiona que sólo algunos ciudadanos podrían aprovechar estos servicios; salvo que se creen espacios de acceso compartido. De igual modo, deberíamos considerar si todos los habitantes poseen el conocimiento adecuado para utilizar estas nuevas herramientas. Un proyecto para reducir la brecha digital es la cooperación internacional, la cual debería contemplar además la disparidad de contenido. La transferencia tecnológica ha sido resistida en ocasiones por los países desarrollados. Así quedó reflejado en la Tercer Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982), a través de la tarea del Tercer Comité encargado de negociar el traspaso de tecnología marítima.

La Diplomacia está estrechamente vinculada no sólo a la Paz, sino también a la Guerra. Para abordar las contingencias que el uso de Internet conlleva, mencionamos, por ejemplo, lo acontecido con un soldado del Ejército israelí, quien al publicar un comentario en Facebook, provocó la suspensión de un operativo militar en la región de Cisjordania (2). Es interesante este acontecimiento porque manifiesta además el cuidado que deberían tener los diplomáticos al completar los formularios de perfil, si incluyen datos sobre los Estados y Organismos Internacionales a los que pertenecen, ya que su representatividad es permanente. Al igual que los contactos que admiten y el contenido que divulgan, entre otros, por los peligros de la impresión y la indiscreción que acarrean. De la misma forma, deberían ser cuidadosos al emplear los foros o grupos. Hace unos años, se podía encontrar, por azar en Google, mensajes de un grupo de representantes administrativos de las Embajadas y Consulados asentados en Argentina que comunicaban opiniones sobre sus jornadas laborales y respectivos sueldos. Las Embajadas también han sido perjudicadas por quienes utilizan su imagen institucional con fines fraudulentos a través del envío masivo de correos electrónicos que solicitan información confidencial (el número de la tarjeta de crédito personal, la dirección de correo postal, etc.)

Otro cambio en el proceso de negociación es la inclusión de nuevos temas en las agendas internacionales. Estos están muy difundidos vía Internet, ya que involucran a todos los ciudadanos del mundo. La degradación ambiental y el cambio climático nos recuerdan la pronosticada desaparición de las Islas Maldivas. Este ejemplo resulta muy interesante, pues Maldivas fue el primero en crear una Embajada Virtual en la Isla Diplomática de Second Life . Es necesario aclarar que la Embajada es la representación de su país. Luego, si el Estado de Maldivas dejase de existir a falta de uno de sus elementos (el territorio), su Embajada Virtual también dejaría de prevalecer. La oportunidad de crear, sin restricciones, una EV en este espacio nos sugieren algunos interrogantes: ¿deberían incluirse cursos de capacitación en informática para los aspirantes al Servicio Exterior de los Estados?, ¿qué ocurriría con el Art. 2 de la citada Convención de Viena que afirma que para instaurar una Embajada se necesita del consentimiento mutuo?, ¿la posibilidad que Second Life brinda a sus usuarios de usar bombas nos conduciría a futuras Guerras Virtuales?

Más allá de algunos inconvenientes que los sitios Web de las Embajadas presentan (no pueden ser visitados cuando su página está saturada por el número de usuarios; ofrecen direcciones de correo electrónico públicas pero generalmente no responden a los mensajes que los ciudadanos envían) esta opción es más aconsejable que la instauración de una virtual.

Teniendo los recursos económicos y los conocimientos necesarios para llevarlo a cabo, el establecimiento de una Embajada Virtual es posible. Puede ser beneficioso al reducir el tiempo dedicado a las tareas administrativas y disminuir los costos de las mismas. Su posibilidad variará según las condiciones en que se encuentre el país. Sin embargo, reflexionando sobre la función principal de representar al Estado, no creemos que sea deseable. Es fundamental tener en cuenta la importancia de las relaciones humanas. El Embajador Virtual tendría un trabajo solitario, mientras que su labor esencial es el establecimiento de relaciones. Al no existir un contacto real, se puede perder información importante que surge sólo en ámbitos distendidos como los cócteles y fiestas que se realizan sólo en las Embajadas reales.

Es tal la relevancia de la presencia física de una Embajada que en el ámbito académico francés consideran a la instalación de sedes diplomáticas y consulares a escala planetaria como medio para demostrar su grandeza que, en los últimos años, se ha perjudicado por razones de orden presupuestario. Del mismo modo, los Organismos Internacionales tienen su propia sede central e incluso fundaron otras representaciones como la Comisión de la Delegación de la Unión Europea en Argentina. Incluso, la Revista Diplomática PLACET también destaca su jerarquía al dedicarle la portada, en su número 140, a la apertura de la Embajada Argentina en Armenia.

Sólo la presencia física en el Estado receptor le permite al Embajador informarse sobre el carácter del pueblo y examinar las intenciones del poderoso (3).

En el actual escenario mundial de la Globalización, donde los aspectos culturales han adquirido mayor relevancia para el estudio del conflicto internacional, la asistencia de un diplomático residente es la ideal.

Notas:

1- HAROLD, Nicolson., La Diplomacia, Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México, 1955, pp. 87-89. La edición original es de 1939.

2- Publicado en Clarín.com, el 4 de marzo de 2010, y disponible en : http://edant.clarin.com/diario/2010/03/04/um/m-02152246.htm

3 - MAQUIAVELO, “Consejos para un nuevo Embajador” en Res Diplomática, ISEN, Año II, Agosto-Septiembre 2001, Nº3, Bs. As., pp. 26-28.


Fuente: este artículo fue publicado en Revista Diplomática PLACET. C.A.B.A. Edición Nº 147, febrero - marzo de 2012.