martes, 17 de mayo de 2011

¿Revoluciones 2.0?

Por Alejandro Ruiz Balza


Tras los sucesos de Túnez, Egipto y el mundo árabe, la actual convocatoria del movimiento 15 M en España muestra la viralidad y velocidad con las que pueden articularse nuevas formas de acción política y comunicacional en la web 2.0. Tal y como sucede tradicionalmente ¿Se imitará y expandirá esta tendencia en América Latina?

Durante Siglo XX vimos surgir movimientos juveniles en los partidos políticos, en la iglesia, los sindicatos, en las cooperativas, y muchos de los actuales dirigentes que hoy asumen responsabilidades provienen de esos movimientos, que en todo el mundo afloraron con fuerza entre 1940 a 1950, para centrar su análisis de la nueva relación de los jóvenes con la política a partir de la gran eclosión de los años 60 donde los movimientos y las movidas generaron un escenario que aún no alcanzamos a comprender en su real dimensión.

A la par de las transformaciones tecnológicas y de la evolución Internet, distintas causas sociales se fueron gestando y encontrando en la web su espacio de difusión, expansión, debate y acción política.

En lo que va de 2011 se generaron, a través de canales como las redes sociales, importantes movimientos sociales en Túnez, Egipto y en gran parte del mundo Árabe. Obviamente, un análisis más profundo de estos sucesos se requiere, para que el mismo supere el reduccionismo tecnológico e integre la perspectiva multidimensional en el trazado de un mapa conceptual sobre las líneas de fuerza que operan en los sucesos asociados a las nuevas tecnologías.

Las noticias de los últimos días suman a España a esta corriente. El surgimeinto del movimiento 15 M, denominado así por haber sido convocado el domingo 15 de mayo, en más de 50 ciudades de toda España, bajo la consigna “Democracia Real Ya” ha movilizado una enorme corriente diversa de ciudadanos y provocado todo tipo de reacciones y adhesiones en un país que atraviesa una crisis socio-económica más profunda de lo que admiten sus dirigentes.

El 21 de marzo de 1994, ante los delegados de la Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones, reunidos en Buenos Aires, el entonces vicepresidente de los Estados Unidos, Al Gore, señalaba que:"La Infraestructura Global de Información (IGI) no sólo será una metáfora de una democracia en funcionamiento; en realidad habrá de promover el funcionamiento de la democracia al incrementar la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Y asimismo promoverá ampliamente la capacidad de las naciones para cooperar unas con otras. Veo una nueva Edad Ateniense de la democracia forjada en los foros que la IGI va a crear". A la vista de los hechos en curso podemos preguntarnos ¿Sería este el desarrollo de las redes globales que tenía en mente?

Más allá de entusiasmos y efervescencias se vuelve necesaria un exhaustivo análisis dinámico de la relación entre las demandas sociales emergentes en distintos puntos del mundo y los sucesos que se fueron manifestando en correlación con la utilización de las nuevas tecnologías de información y comunicación, sin perder de vista los desafíos y obstáculos que encierra a lucha por la democracias y la libertad con responsabilidad y compromiso social con las demandas y necesidades urgentes de nuestras comunidades.