viernes, 27 de mayo de 2011

No Pienses en Un Elefante

Por Alejandro Ruiz Balza

En 2007, Editorial Complutense publicó en español la obra del prestigioso lingüista cognitivo George Lakoff “No Pienses en Un Elefante” (refiriéndose al conocido emblema del Partido Republicano). Allí relata el importante rol que el ejercicio de lo que él denomina “Reenmarcado Discursivo” ha generado en las filas del Partido Demócrata Americano desde 2004 hasta el reciente triunfo de dicho Partido y la asunción del Presidente Obama. En este artículo les proponemos una breve reseña desde el punto de vista de nuestro campo profesional.


En “No Pienses en Un Elefante” , Lakoff señala que: “Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones. En Política nuestros marcos conforman nuestras Políticas Sociales y las Instituciones que creamos para llevar a cabo dichas Políticas. Cambiar nuestros marcos es cambiar todo esto. El cambio de marco es Cambio Social”.

Si bien siempre las comparaciones entre nuestra realidad y la de los Estados Unidos tienen grandes asimetrías, en este punto en particular sería ridículo desconocer por nuestra parte que dichos “Marcos” son disciplinadamente reproducidos por la mayoría de los Medios de Comunicación tanto a nivel global como local.

En general se plantean a través de opiniones de Dirigentes, Expertos, Medios de Comunicación, Empresas dedicadas al Análisis de Opinión Pública, Sondeos de Opinión, etc. una Agenda de Temas que se presume sintetiza las distintas preocupaciones de la “Gente” en un período de tiempo dado.

Este enmarcado de la discusión social no es ideológicamente neutro. Por el contrario, los distintos sectores que conforman todo el arco político, tanto a nivel global como a nivel local los patrocinan, promueven, confunden y buscan su legitimación social en forma permanente.

Entre los Temas Centrales de la Agenda de los Medios que, según este conjunto de emisores antes nombrados, “preocupan a la Gente” en general se encuentran, ordenados por un preciso orden de importancia, los siguientes:

Inseguridad.

Inflación.

Corrupción.

Este ranking suele presentarse y completarse con dos posiciones más en las que alternan diferentes Sub Temas que sirven de refuerzo o realimentación a los tres Temas Centrales que encabezan la lista según la coyuntura sociopolítica / socioeconómica en la que nos encontremos.

Entre ellos podemos enumerar los siguientes:

Empleo / Desempleo.

Conflictos Sociales (Violencia en el Fútbol, Enfrentamientos Sindicales, Enfrentamientos de Clase, etc.).

Catástrofes Naturales (aquí pueden agruparse desde las Inundaciones hasta las Epidemias como el Cólera, Dengue, Fiebre Amarilla, etc.).

Desvalorización de la Política (todos los políticos son corruptos, hacer política es sinónimo de corrupción, etc.).

Criminalización de la Pobreza (Ranking de Villas de Emergencia, Los Jóvenes y las Adicciones, la Amenaza de las movilizaciones sociales al derecho de libre circulación, etc.).

Índices (Cotización del Dólar, Desempleo, Accidentes de Tránsito, Riesgo País, etc.).

Policiales (Cobertura de Secuestros, Asesinatos a Mano Armada, Delitos en general).

Si bien la correlación de Sub Temas no es lineal punto a punto - como si lo es la de los Temas Centrales - su valor está dado por la función de refuerzo y realimentación que éstos tienen para el posicionamiento de estos últimos. En palabras del autor: “El enmarcado tiene que ver con elegir el lenguaje que encaja con tu visión del mundo. Pero no solo tiene que ver con el lenguaje. Lo primero son las ideas. Y el lenguaje transmite esas ideas, evoca esas ideas”.

Este interesante libro continua con varios capítulos de comparación de sistemas valorativos, discursos, ejemplos de comparaciones, confrontaciones y actuaciones políticas, ejercicios y recomendaciones que facilitan la comprensión y el pasaje de la teoría a la práctica, para facilitarnos la escucha atenta, invitando a reenmarcar y reenmarcanos permanentemente, para poder navegar en el vertiginoso torrente del flujo generador de temas de la Agenda de Medios tanto a escala global como local.