jueves, 19 de febrero de 2009

Comunicación Comercial / Social

Por Alejandro Ruiz Balza

En los últimos años cada ves más frecuentemente las organizaciones se enfrentan al reto de encontrar un equilibrio constante entre, por un lado, la eficacia económica (dónde es fundamental la funcionalidad y optimización en la gestión de los recursos tanto económicos como humano) y por otro lado, la toma en consideración de valores no económicos que hacen a la calidad de vida de sus empleados y de la Comunidad en la que la organización está inserta.

Son muchas las organizaciones que renuevan un lazo con la sociedad que va más allá de lo puramente económico.
El factor fundamental para este cambio está relacionado con el mayor protagonismo de los consumidores, y la fuerza trascendente que opera desde el mercado.
En este criterio intervienen no solo las necesidades propias de un producto / servicio con mas ética sino el nivel de compromiso de la organización con la comunidad.

Éste se refiere a las diferentes acciones emprendidas por las organizaciones -contribuciones económicas, tiempo, compromiso de calidad en sus productos y servicios, administración del conocimiento, entre otros recursos - que dirige hacia las comunidades en las cuales opera.

Cuando estas iniciativas se diseñan y ejecutan en forma programada y estratégicamente, no sólo se genera valor agregado, sino que además estas iniciativas refuerzan la reputación de las organizaciones, sus marcas y productos en las comunidades locales donde ellas tienen intereses comerciales, así como en el resto del mundo.