jueves, 11 de diciembre de 2008

¿Cuándo House Organ?

Por Mariano Wiszniacki

La revista interna, comúnmente conocida como House Organ, se ha transformado en los últimos años en el caballito de batalla de la gestión de la comunicación interna. Ahora bien, al igual que otras, no debe ser dogma de toda planificación en comunicación y es tarea fundamental reconocer en que situaciones, organizaciones o tipos de ella es pertinente desarrollarla. Por eso es necesario tener un quinteto de condiciones de realización necesarias para construir un House Organ:


Recursos: lo primero que debemos relevar son los recursos (humanos y económicos) con los que disponemos para desarrollar una revista de circulación interna. En lo económico porque si bien puede armarse con un presupuesto acotado debe tenerse presente que obligatoriamente tendremos que incorporar al menos costos por impresión y diseño. Por otra parte en entornos cambiantes económicamente no es lo más recomendable lanzar un producto, con la expectativa que esto genera para defraudar no cumpliendo con los tiempos estipulados o directamente sacándolo de circulación. En lo referente a recursos humanos, siempre desarrollar una revista requiere redactores, editores, diseñadores y hasta un servicio de desgrabación para actos, discursos o eventos particulares. Antes de comenzar a producirlo es fundamental evaluar si contamos con personas capacitadas y comprometidas para trabajar en ese proyecto.

Tiempo: si nuestra gestión es corta en tiempo, ya sea porque somos contratados como parte del equipo interno o porque fuimos elegidos como consultores, quizás no sea lo más conveniente ponerse a gestionar un producto que lleva tiempo imponerlo en la comunicación de las organizaciones. El House Organ suele ser además de un canal comunicacional, mezcla de elementos formales e informales, una herramienta para consolidar la identidad de una organización. Esto se logra con el tiempo y no sin ciertas resistencias que habrá que ir necesariamente desandando, tanto de parte de los recursos humanos en general como de los actores con poder de decisión.

Apoyo: otra de las cuestiones a no perder de vista, en el House Organ, pero es extensible a todas las demás herramientas de comunicación interna es contar fehacientemente con la decisión de la gerencia, consejo de administración o directorio de la organización de acompañar el proceso de producción del mismo. Nada lograremos en un producto que exige tanto trabajo si no caminamos con el aval de estas personas.

Diagnóstico: antes de emprender la tarea debemos hacer necesariamente una evaluación profunda del estado de situación de una organización. Por un lado, conocer las costumbres, niveles educativos, competencias de lectura de sus integrantes. Por el otro, investigar si el objetivo que buscamos con la producción del boletín impreso no está ya cumplido con otra herramienta existente o a desarrollar. Es decir, si consideramos que los objetivos que nos planteamos para nuestra planificación ya son cubiertos con, por ejemplo, un Newsletter, no insistir en generar una revista donde incluyamos los mismos contenidos, ya que el efecto será paradojal, lejos de generar más participación, produciremos anomia.

Cobertura: la regla número uno de un House Organ, es la llegada a todos, la maximización de la cobertura. Bajo ningún concepto podemos intentar generar sentido de pertenencia, afianzar la identidad, convocar a la participación si no hacemos llegar a todos (esto puede incluir tanto a contratados como personal de planta y hasta a proveedores) un ejemplar de la revista. En algunos casos, hasta se hace llegar por correo al domicilio de cada uno de los miembros de la organización, para que pueda ser leído por sus familiares y se sientan ellos también parte de esa comunidad que construye una empresa o una institución. En esta cuestión será clave entonces considerar también los costos y la logística de la distribución.