domingo, 12 de octubre de 2008

Comunicación y Guerra II

Mariano Wiszniacki


La Primera Guerra Mundial marca el desenlace de lo que el historiador Eric Hobswan denominó “La Era del Imperio”. Los principales países industriales de aquella época -y los mismos casi de hoy- terminaron manifestando en las armas un conflicto que llevaba varias décadas, y quizás siglos, por la apropiación de nuevos mercados. Fue la primera manifestación de una globalización en la que por acción, omisión o consecuencia casi ninguna nación estuvo exenta. Tecnologías comunicacionales como el telégrafo, el teléfono y medios como el cine y los periódicos masivos ya tenían algunos años. Esto hizo que herramientas para comunicar a las bases militares, trincheras, aviones y barcos de guerra no faltasen. Tampoco estuvieron ausentes las mediaciones que desde los diferentes estados se utilizaron de forma efectiva para informar a la población civil, pero fundamentalmente para generar cohesión nacional y justificar los esfuerzos en pos de los objetivos bélicos.

Fue una importante manifestación del poder, que se creyó entonces cuasi total, de los mass media en el manejo y control de la información y en su influencia en las reacciones de la “masa”. Desde el lado alemán, como del inglés y francés, hasta de los Estados Unidos y la Unión Soviética se recurrió a la propaganda para demonizar al enemigo, legitimar la incorporación al conflicto o validar los millones de muertos que la guerra tuvo. “No sólo fue llamado a contribuir al esfuerzo de guerra un número cada vez mayor de sectores de la economía nacional, sino que la población civil empezó a estar cada vez más afectada en su vida cotidiana por esta nueva forma de enfrentamiento”. (1)

De tal modo, los militares consideraron que la guerra ideológica era tan importante como la de las balas y bayonetas, por lo que recurrieron a la propaganda para persuadir a propios y provocar a la deserción a ajenos. Entre otras ofensivas psicológicas, aviones británicos dejaron caer panfletos sobre tropas de infantería alemanas donde se los incitaba a escapar y se les prometía salvaguardar sus vidas al abandonar filas.

Por otro lado, se crearon organismos de coordinación y control de la información en todos los Estados. En estos aparatos burocráticos participaban actores del poder ejecutivo, pero también del Ejército y la Marina, así como representantes de los medios periodísticos. Nacieron entonces el Comité On Public Information en los Estados Unidos, el Ministerio de Información en Gran Bretaña y el Bureau d´Information Militaire en Francia, entre otros. Censura de información y reglamentaciones que controlaban manifestaciones opositoras comenzaron a ser moneda corriente en países liberales como los Aliados. Muchas de estas normativas se mantuvieron luego de finalizada la contienda.

También se popularizó durante la batalla el uso de posters de propaganda con fuerte contenido apelativo. De esos tiempos es el famoso afiche de “I want you for the U.S.Army”(2), que el Ejército norteamericano utilizaba como imagen con la cara del “Tio Sam” para invocar a sus ciudadanos a enlistarse en sus Fuerzas Armadas. Pero no sólo para sumar soldados se desarrolló esta herramienta publicitaria, sino también para colaborar económicamente, sumarse a la Cruz Roja o reconocer la participación civil femenina (3). La aplicación del tiempo de verbo imperativo se masificó en estas piezas que aparecieron en periódicos, monedas y estampillas postales.

Entre otras cuestiones, la Primera Guerra Mundial impulsó a los vencedores a desarrollar más aun su industria cultural. Estados Unidos aprovechará el conflicto para exportar su cine y se transformará durante la nueva década en el principal productor mundial de ese medio. Francia e Inglaterra apoyarán su distribución editorial como un modo de llevar su cultura (y su propaganda) hacia el resto de las naciones. Todos comprenderán la importancia que habían tenido, los medios o la industria cultural en tiempos de guerra y las que sobrevendrán luego del armisticio.

Bibliografía y Links de Referencia:


1 Mattelart, Armand: La comunicación-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias. México, Siglo XXI, 1996, pág.91.

2 Ver imagen en:
3 Ver un interesante recorrido de posters de la Primera Guerra aquí :
http://www.firstworldwar.com/posters/index.htm

Hobsbawm, Eric: La era del imperio, 1875-1914. Buenos Aires, Crítica, 2006.

Mattelart, Armand: La comunicación-mundo. Historia de las ideas y de las estrategias. México, Siglo XXI, 1996.