miércoles, 18 de junio de 2008

La Comunicación y la Reticulación del Poder

Por Karina Aphal

Consideramos que para ubicar a la comunicación en el espacio de las mediaciones, una de las nociones que tenemos que trabajar es la de poder. Tal y como señalaba Foucault el poder no sería solo una fuerza que dice no, sino que de hecho la atraviesa, produce cosas, induce placer, forma saber, produce discursos, es preciso considerarlo como una red productiva que atraviesa todo el cuerpo social más que como una instancia negativa que tiene como función reprimir.

En este sentido sugería que: “Me parece que el poder está siempre ahí pero que no se pueda estar fuera del poder no quiere decir que está de todas formas atrapado. Sugeriría más bien (pero estas son hipótesis a confirmar): que el poder es coextensivo al cuerpo social, no existen entre las mallas de su red, playas de libertades elementales; que las relaciones de poder están imbricadas en otros tipos de relación (de producción, de alianza, de familia, de sexualidad,) donde juegan un papel a la vez condicionante y condicionada; que dichas relaciones no obedecen a la sola forma de la prohibición y del castigo, sino que son multiformes; que su entrecruzamiento esboza hechos generales de dominación, que esta dominación se organiza en una estrategia más o menos coherente y unitaria. No conviene partir de un hecho primero y masivo de dominación (una estructura binaria compuesta de dominantes y dominados) sino más bien una producción multiforme de relaciones de dominación que son parcialmente integrables en estrategias de conjunto; no existen relaciones de poder sin resistencia ya que las resistencias al poder no tiene que venir de fuera para ser real, pero tampoco está atrapada por ser lo compatriota del poder. Existe porque está allí donde el poder está: es pues como él, múltiple e integrable en estrategias globales”(1)..

En nuestras sociedades múltiples relaciones de poder atraviesan, caracterizan, constituyen el cuerpo social. Estas relaciones de poder no pueden disociarse, ni establecerse, ni funcionar sin una producción, una acumulación, una circulación, un funcionamiento de los discursos.

El movimiento antiglobalización tiene múltiples focos y esto no es por debilidad ni por insuficiencia, ya que una determinada totalización pertenecería a una reproducción de las lógicas instaladas que a una construcción alternativa.

Pero ¿cómo concebir las redes, las conexiones transversales entre estos puntos activos discontinuos, que interactúan de un país a otro o en el interior de un mismo país.

Lo que las redes ponen en circulación son a la vez flujos de información y movimientos de integración a la globalidad tecnoeconómica, la producción de un nuevo tipo de espacio reticulado que debilita las fronteras de lo nacional y lo local al mismo tiempo que convierte esos territorios en puntos de acceso y transmisión, de activación y transformación del sentido de comunicar y del poder: tanto de aquel que según Foucault se ejerce ya no desde la verticalidad del trono sino desde la retícula cotidiana que ajusta los deseos, las expectativas y demandas de los ciudadanos a los regulados disfrutes del consumidor, como aquel otro que al intensificar la división /especialización / descentralización del trabajo intensifica la velocidad de circulación del capital, del financiero como del productivo, de las informaciones, de las mercancías y de los valores.

Manuel Castells sostiene que “como las instituciones del estado y las organizaciones de la sociedad civil se basan en la cultura, la historia y la geografía, la aceleración repentina del tiempo histórico y la abstracción del poder en una red de ordenadores están desintegrando los mecanismos de control social y representación política existentes. Con la excepción de una pequeña elite de globopolitas (mitad seres, mitad flujos) en todo el mundo las personas sufren una pérdida de control sobre sus vidas, sus entornos, sus puestos de trabajo, sus economías, sus gobiernos, sus países y, en definitiva, sobre el destino de la tierra. Así pues, siguiendo una antigua ley de la evolución social, la resistencia se enfrenta a la dominación, la movilización reacciona contra la impotencia y los proyectos alternativos desafían a la lógica imbuida en el nuevo orden global. Sin embargo, estas reacciones y movilizaciones, como con frecuencia sucede en la historia, se presentan en formatos inusuales y avanzan por vías inesperadas” (2)

El formato inesperado que han elegido los movimientos antiglobalización para enfrentarse al orden global es Internet desde donde organizan programas de lucha, proponen alternativas y dan a conocer sus ideas. Pero, como afirma Wolton, Internet (red global y mundial) no es la encarnación de la referencia universalista de la comunicación. Es simplemente una red técnica que se inscribe en una economía global indiferente a las fronteras. El carácter mundial de las técnicas no basta para crear una comunicación mundial.

En este sentido, afirma que: “las ideologías son más fuertes que la existencia de un modelo técnico de la sociedad. La existencia de un mismo modelo industrial no dio origen a un modelo idéntico de sociedad; la misma infraestructura técnica no basta para crear una organización social y política idéntica. Un fenómeno semejante se producirá con el tema de la “sociedad de la información”. Preservar la diferencia de naturaleza, de referencia y de lógica entre globalización, mundialización y universalismo permite apoyarse en el valor del universalismo para combatir los inevitables daños ligados a la globalización y a la Hoy en día la mundialización de las técnicas y la constitución de los grandes grupos de comunicación a escala mundial hacen posible la realización de ese ideal. Pero la mundialización de la información no tiene mucho que ver con el ideal de universalidad de la información occidental”(3).

Continuaremos abordando esta temática en un próximo artículo.

Notas:

(1) Foucault, M., Microfísica del Poder, Entrevista 11: Poderes y Estrategias, Pág. 170-171, La Piqueta, Madrid, 1992.

(2) Castells, M., La Era de la Información: Economía, Sociedad y Cultura, Volumen II: El Poder de la Identidad, Capítulo 2: La otra cara de la Tierra. Movimientos Sociales contra el Nuevo Orden Global, Pág. 92.

(3) Wolton,D., Pensar la Comunicación. Punto de vista para Periodistas y Políticos, Editorial Docencia, Buenos Aires, 2001, Capítulo 1: Comunicación y Sociedad, Tres Hipótesis, Pág. 47 – 48.