domingo, 18 de mayo de 2008

Global/Mundial/Universal

Por Karina Aphal

Hoy más que nunca en la historia de la humanidad la sociedad se define en términos de comunicación y ésta en términos de red. Como hemos analizado en artículos precedentes, las visiones críticas rechazan la idea totalizante y totalizadora según la cual la humanidad habría alcanzado por fin un horizonte insuperable. Dan a las nociones de mundialidad y de espacio –mundo su carácter de construcción social conectándolas de nuevo con la historia e intentando demostrar que son componentes del capitalismo mundial integrado. De esta forma, reinsertarían esta economía de los flujos inmateriales en la memoria de sus orígenes materiales.

El concepto de Comunicación-Mundo, inspirado en el de Economía – Mundo, sirve para proseguir el análisis de este nuevo espacio transnacional jerarquizado: la pesada lógica de las redes imprime su dinámica integradora, produciendo al mismo tiempo nuevas segregaciones, nuevas exclusiones, nuevas disparidades.

El sistema mundial se organiza alrededor de algunos puntos a los que llegan los grandes flujos de la economía mundializada, megaciudades o megarregiones que - en su mayoría en el norte – constituyen los polos del poder triádico: Unión Europea, América del Norte y Asia Oriental. El mundo global sería sinónimo del mercado global, se definiría a partir de los polos que irradian ese poder. A pesar de sus propios desequilibrios sociales, los grandes países industriales parecieran hacer siempre las veces de referencia única.

Ante el fracaso de la ideología racionalista del progreso lineal y continuo, la comunicación ha tomado el relevo y se presenta como parámetro por excelencia de la evolución de la humanidad, en un momento histórico en el que ésta busca desesperadamente un sentido a su futuro. Las visiones contrastadas de las problemáticas de la comunicación y de sus actores tienden en ese contexto a desaparecer del horizonte teórico.

Según Armand Mattelart “la integración de las economías y de los sistemas de comunicación da lugar a la creación de nuevas disparidades entre los países, o regiones, y entre los grupos sociales. el concepto de comunicación – mundo se propone dar cuenta de estas lógicas de exclusión. Este concepto, a la inversa de lo que hace creer la representación igualitaria y globalizante del planeta, permite analizar el sistema en proceso de mundialización sin fetichismos, esto es, restituyéndole su concreción histórica. Enlaza con la historia de los intercambios mundiales y sus diferentes flujos asimétricos. Este concepto, vinculado a la idea de economía – mundo forjada por Fernand Braudel, pone de manifiesto que las redes, con su imbricación en la división internacional del trabajo jerarquizan el espacio y conducen a una polarización cada vez mayor entre centros y periferias” (1).

En el marco del análisis de Dominique Wolton, reflexiona sobre tres sentidos principales en la Relación entre Comunicación y Sociedad entre las cuales el punto común sería la interacción. Los mismos serían:

1. Comunicación Directa: Comunicar consiste en intercambiar con el otro. Así como no existen hombres sin sociedad, tampoco existe sociedad sin comunicación. En esto la comunicación es siempre, a la vez, una realidad y un modelo cultural. No existe la comunicación en sí misma, ella está siempre ligada a un modelo cultural porque comunicar consiste en difundir, pero también en interactuar con un individuo o un colectividad. El acto banal de la comunicación condensa en realidad la historia de una cultura y de una sociedad. Comunicar implica, por un lado, la adhesión a los valores fundamentales de la libertad y la igualdad de los individuos y, por el otro, la búsqueda de un orden político democrático. Estos dos significados tienen como consecuencia valorizar el concepto de comunicación en su dimensión más normativa, la que remite al ideal de intercambios, comprensión y compartimiento mutuo.

2. Comunicación Técnica: Entendida como el conjunto de técnicas. Es el tema de la “Aldea Global”, exacto desde un punto de vista técnico, pero evidentemente sin fundamento desde un punto de vista histórico y cultural.

3. Comunicación Social: La Comunicación se volvió una necesidad social funcional para las economías interdependientes. La comunicación mundial tiene evidentemente poco que ver con el horizonte y con el sentido de ésta en la escala de los individuos y los pequeños grupos (2).

Además, el hombre enfrentaría tres clases de comunicación: la Comunicación Intersubjetiva o Humana (aquella de menor rendimiento, la más arcaica, la más lenta, la menos eficaz, pero sin duda la piedra angular de toda sociedad); la Comunicación Mediática (condición del vínculo social ); y la Comunicación en Internet (3), evidentemente de mayor rendimiento, pero cuya eficacia está en relación inversa con las dimensiones antropológicas que deja de lado.

Ante la pregunta de cuál sería la elección se responde que: “no hay que elegir sino buscar las tres formas de comunicación. La primera, porque da sentido a al vida; la segunda porque está ligada a la sociedad y a la democracia de masas; y la tercera porque está en fase con la apertura de las sociedades y el creciente espacio de los flujos inmateriales” (4).

Los Movimientos Antiglobalización – (Ver artículos ya publicados) – trabajan la interacción entre los tres sentidos de la relación entre Comunicación y Sociedad y adoptan para sus contenidos y soportes las tres clases de comunicación. ¿Cómo sería pensar, entonces, ir más allá de las acciones diseñadas como tácticas y pasar a las estrategias comunicacionales que dibujarían los caminos de una comunicación que plantee como una construcción alternativa frente a la Comunicación Global?.

Continuando con el planteo de Wolton, hay tres palabras vecinas pero de sentidos tan diferentes: mundial, global y universal. ¿Cuál es la diferencia? Las técnicas de comunicación se vuelven hoy en día mundiales; la economía capitalista se globaliza y Occidente defiende valores universales. La ideología técnica establece un sentido entre las tres: las técnicas de comunicación, al mundializarse, son un instrumento necesario para la globalización de la economía y las dos, al ampliar las fronteras, se vuelven el brazo armado del universalismo occidental.

Notas:

(1) Mattelart, A. La Mundialización de la Comunicación , Capítulo 7: La Fractura. Por una Crítica del Globalismo, Pág. 100, Ediciones Paidós, Barcelona, 1998.

(2) Wolton, D., Pensar la Comunicación. Punto de vista para Periodistas y Políticos. Editorial Docencia, Buenos Aires, 2001.. Introducción General: Existe un Margen de Maniobra, Págs. 17 – 18.