lunes, 3 de marzo de 2008

Comunicación Médica I

Por Fernando Marino Aguirre


Es una obviedad decir que la humanidad entera está atravesada por procesos comunicacionales. No obstante, es pertinente indicar que algunos de ellos adquieren particular relevancia por la esfera de la vida que abarcan. Uno de estos casos es el de la Comunicación Médica, habida cuenta de su relación directa con la sanidad de las personas.

Los profesionales de la salud, en el marco del ejercicio de la profesión, interactúan con un sinnúmero de actores diversos que, a grandes rasgos, podemos clasificar en cuatro grandes grupos:

Sociedad (pacientes, familiares).

Instituciones (organismos gubernamentales, industria farmacéutica, ONG’s).

Comunidad Científica (profesionales de la salud, sociedades científicas, publicaciones especializadas).

Medios de Comunicación (televisión, radio, publicaciones gráficas no especializadas, sitios web).

El impacto que tuvo sobre la Comunicación la revolución científico-tecnológica de finales del siglo XX ha multiplicado sustancialmente las interacciones que en ese plano realizan los profesionales sanitarios.

En el caso particular del vínculo con el paciente y su familia, los profesionales sanitarios requieren de herramientas específicas que lo ayuden a escuchar a esos pacientes más allá de la semiología física y, al mismo tiempo, le faciliten la transmisión de información y diagnósticos en situaciones cada vez más compleja.

Efectivamente, el incremento de la expectativa de vida ha aumentado la incidencia de determinadas patologías con características terminales que requieren de un proceso comunicacional cuidadoso y específico.

En el mismo sentido, la irrupción de nuevos agentes patógenos (HIV, por ejemplo) también enfrenta a todos quienes actúan dentro del sistema de salud a situaciones inexistentes hace más de 30 años nada más.

Al mismo tiempo, los pacientes y sus familias cuando se relacionan con médicos y médicas cuentan con un cúmulo de información cada vez más importante, obtenido a través de los medios de comunicación, información que en muchos casos suele ser errónea o, cuanto menos, ambigua.

Otro tanto podría decirse del crecimiento de las interacciones con las instituciones vinculadas a la salud y con la comunidad científica. Tanto los controles sanitarios como las campañas publicitarias superan ampliamente lo existente en el siglo pasado.

La explosión de Internet, a su vez, ha llevado a niveles prácticamente inmanejables los volúmenes de información que deben analizar quienes están inmersos en estas prácticas profesionales.

Como contrapartida, el proceso de formación profesional no ha incorporado estos tópicos y poco o nada se ha modificado en las currícula universitarias en las últimas décadas como para enfrentar estas nuevas realidades.

Por último, a modo de descripción del estado de la cuestión y de la mirada de los mismos profesionales de la salud, reproducimos las recomendaciones planteadas en la publicación Libro Blanco. El futuro de la Comunicación Médica en España y sus Comunidades Autónomas (2005-2010) (1):

Promover la Comunicación Médica: nuevas tecnologías y formación relacionadas con las tecnologías de la información y de la comunicación. Para ello se requeriría mayor cuota de inversión por parte de la Administración.

Potenciar una relación más “humana” con los pacientes, ya que la mejora de la comunicación con ellos resultaría beneficiosa para la labor asistencial.

Posibilitar una mayor comunicación con sus compañeros médicos y la sociedad científica en general, agilizando la labor asistencial, facilitándola con medios tecnológicos.

Comunicación con contenidos específicos: información con base científica, de calidad, sin dejarse llevar por los intereses comerciales, sin sensacionalismos y sobre los temas que más les interesan.

La comunicación con la Administración y los gestores más ágil y práctica, para una mayor participación de los profesionales médicos en la toma de decisiones.


(1)
http://www.elmedicointeractivo.com/docs/documentos/libroblanco.pdf