lunes, 7 de mayo de 2007

Liderazgo y Comunicación I: Para Escucharnos Mejor

Por Alejandro Ruiz Balza


Comunicar dentro de la organización es, ante todo, desarrollar en las relaciones de trabajo un ambiente de sinceridad, de escucha y de circulación de la información. Mejor: es una gestión orientada a facilitar el desarrollo permanente de procesos sostenibles de participación.

La pertinencia de nuestra Estrategia de Comunicación Institucional estará dada por el modo en que la misma satisfaga la comprensión de la organización y su modo de funcionar, la cohesión para generar un sentimiento de pertenencia, el intercambio para generar creatividad y espíritu de equipo y la confrontación para que los empleados afirmen su papel dentro de la misma.

De todas maneras, por más planificación previa que realicemos si no estimulamos el desarrollo de la habilidad de escucha atenta de los otros no iremos a ninguna parte. Ser capaces de escuchar al otro es muchas veces más difícil que poder comunicar nuestras ideas con eficacia.

En tal sentido entre las actitudes mas frecuentes que bloquean una escucha integrada se encuentran:

Desinterés sobre el tema/s que se plantean.

Observar a la persona que habla y descuidar el contenido de la conversación.

Interrumpir permanentemente al que habla.

Detenerse todo el tiempo en los detalles y evitar llegar al punto.

Reducirlo todo a la esfera de lo ya conocido.

Expresar desgano/cierre/rechazo en la postura corporal.

Generar o promover distracciones.

Evitar escuchar lo que resulta difícil de aceptar.

No estar atento a que las emociones distorsionen en la escucha.

Distracciones: poner la atención en otra cosa o lugar.

Frente a este conjunto de actitudes negativas para el desarrollo de esta habilidad comunicacional clave conviene ejercitarnos continuamente en el desarrollo de las siguientes acciones:

Interesarse: expresar interés por el/los tema/s que se plantean es condición necesaria y excluyente para el desarrollo profesional de la habilidad comunicacional de escucha.

Motivar: la motivación de nuestros interlocutores facilita el desarrollo de interacciones comunicacionales tanto presentes como a futuro.

Preguntar: una sana interacción y el desarrollo del interés por los dichos del otro comienzan por preguntar con respeto, pertinencia y claridad. Los malentendidos, las interpretaciones erróneas muchas veces son fruto de no preguntar a tiempo.

Retroalimentar: facilitar la circulación de la palabra, ya sea en una comunicación individual o grupal, retomar temas que necesiten un desarrollo mayor, aportar en la dirección de lo presentado, resulta clave.

Desarrollar la Empatía: es necesario expresar que se comprende la posición de/los otro/s, acercar posiciones, no temer a expresar sentimientos, mantener posiciones corporales receptivas, etc. favorecen una mayor comprensión entre las partes.

Sintetizar: realizar una ajustada síntesis de lo dicho por el otro, además de demostrar interés, refuerza la interacción y el intercambio.
Si no sabemos escuchar, corremos el riesgo de comunicar muy bien cosas que no le interesan a nadie. También nos perderemos de recibir conocimientos que por otra vía no recibiríamos. Desarrollar esta habilidad es clave, no sólo para las relaciones interpersonales sino también para la Gestión en la Comunicación.