domingo, 4 de marzo de 2007

Nanotecnologia y Comunicación

Por Alejandro Ruiz Balza


En 1970, un estudiante del MIT, Eric Drexler, leía acerca de los avances en los estudios de biología molecular y se maravillaba por la posibilidad de construir esa clase de cosas en cuanto existieran las herramientas. Después de lucha por una legitimación en los círculos académicos, Drexler recibió un PDH en Nanotecnología Molecular desde el MIT y es, comúnmente, un investigador asociado del Instituto para la Fabricación Molecular. También es Presidente del Instituto de Previsión basado en la organización educacional de Palo Alto, fundada, como él lo explica “ para digerir y distribuir información sobre nanotecnología molecular y relatar los avances tecnológicos discutiendo acerca de lo que está sucediendo en los laboratorios, las capacidades de la tecnología de amplios términos y las consecuencias políticas como también las decisiones a tomarse.”

Desde la publicación del primer libro de Drexler, Máquinas de la Creación, la nanotecnología ha despertado entusiastas intereses en la comunidad técnica y científica pero también ha generado clasificaciones bizarras del tema. El autor considera que es una clásica enfermedad americana confundir a la tecnología de amplios términos con lo irreal.

Básicamente, hay dos formas diferentes de construir pequeñas estructuras. Uno es el de la industria de semiconductores donde se usan grandes máquinas para preparar pequeñas fracciones y se esfuerzan, cada año, por construir estructuras cada vez más pequeñas.

Sin embargo, la nanotecnología molecular en sí misma se mueve en la dirección opuesta. Comienza con lo pequeño, precisamente, moléculas estructuradas ( lo que ha sido desarrollado por la química orgánica durante más de 100 años) y el desafío no es construir cosas más pequeñas sino más grandes.

La fabricación molecular, que es el corazón de la nanotecnología, se basará en el uso de máquinas moleculares que usan las moléculas para construir bloques a partir de los cuales desarrollar estructuras complejas.

Una máquina molecular tiene relativamente pocos átomos pero ubicados en lugares precisamente definidos. Tienen una escala mediada en nanómetros en vez de milímetros, lo que los hace más pequeños que los inventos mecánicos convencionales donde el acercamiento de elementos finitos llega naturalmente porque hay distinto número de átomos y, pensado matemáticamente, es muy raro que difiera del análisis de esos elementos.

En biología, estas máquinas toman moléculas y las ponen en módulos complejos para construir otras máquinas moleculares. Estudiando que podría hacerse con ellas en un nivel artificial, se llegó a la conclusión que podrían ser usadas para realizar cualquier cosa físicamente posible por el acomodamiento atómico.

En el film “ Minority Report” -Seteven Spielberg / EEUU -2002 – el Detective John Anderton (protagonizado por Tom Cruise) en su vertiginosa huída aborda vagón de ferrocarril urbano en el que los pasajeros sostienen sus ejemplares del periódico matutino: sorprendentemente el contenido de los mismos se actualiza en el acto mostrando su imagen los cargos que se le imputan y la recompensa ofrecida por la policía. Este tipo de soportes comunicacionales no son producto de meros efectos especiales: Lejos de estar hablando de un distante futuro la nanotecnología es hoy una realidad que crece a pasos agigantados sobretodo en el campo de las telecomunicaciones por lo que la vuelve un tema a seguir por sus impactos en nuestro campo laboral.